Durante todos los años que llevo como trader y mentor he conocido personas que me han sorprendido por todo lo que saben sobre los mercados financieros.
Algunas dominan perfectamente el análisis técnico.
Otras han estudiado análisis fundamental durante años.
Hay quienes pueden explicarte con enorme facilidad cómo funcionan diferentes indicadores, estructuras de mercado, patrones de precio y estrategias.
También he conocido traders capaces de analizar varios mercados al mismo tiempo y encontrar oportunidades que yo mismo podría pasar por alto.
Sin embargo, cuando llegamos a una pregunta mucho más sencilla, muchas veces aparece el problema.
—¿Cuánto dinero estás consiguiendo generar consistentemente con todo ese conocimiento?
La respuesta no siempre está relacionada con todo lo que saben.
Y ahí descubrí algo que considero fundamental para cualquier persona que quiera convertir el trading en una fuente de ingresos.
Saber hacer trading y saber ganar dinero con el trading son dos cosas diferentes.
Tener una habilidad no garantiza ganar dinero
Hace algunos años entendí algo parecido cuando empecé a mirar el trading desde una perspectiva empresarial.
Imaginemos que una persona dedica diez años a aprender a tocar un instrumento musical.
Después de todo ese tiempo puede interpretar una pieza con una precisión extraordinaria.
Tiene una gran habilidad.
Pero eso no significa que automáticamente vaya a ganar dinero con ella.
Para conseguirlo necesita encontrar una forma de convertir esa habilidad en una actividad económica.
Puede enseñar.
Puede tocar en conciertos.
Puede grabar.
Puede trabajar con otros artistas.
Puede construir una audiencia.
Puede desarrollar un modelo de negocio.
La habilidad es el punto de partida.
No necesariamente el negocio.
Y creo que en el trading ocurre exactamente lo mismo.
El conocimiento puede convertirse en una trampa
Una de las cosas que más me llama la atención como mentor es encontrar traders que continúan estudiando incluso después de haber acumulado una cantidad enorme de conocimiento.
Cuando algo no funciona, buscan otro curso.
Después otro indicador.
Más adelante descubren una nueva estrategia.
Cambian de mercado.
Empiezan a estudiar otra metodología.
Y así pasan los años.
El problema no siempre es que les falte conocimiento.
En ocasiones tienen demasiado.
Lo que les falta es convertir ese conocimiento en un proceso.
Mi experiencia personal
Cuando comencé a desarrollar mi actividad como trader, durante algún tiempo mi atención estaba puesta principalmente en encontrar buenas operaciones.
Quería analizar mejor.
Interpretar mejor los gráficos.
Encontrar mejores entradas.
Con el tiempo comprendí que eso era solamente una parte del problema.
Porque una cosa es identificar una oportunidad y otra muy diferente es construir una actividad alrededor de ella.
¿Cuánto capital necesito?
¿Cuánto estoy dispuesto a arriesgar?
¿Cuántas operaciones necesito realizar?
¿Cuánto puedo esperar razonablemente obtener?
¿Cuál es mi pérdida máxima?
¿Qué mercados voy a operar?
¿Cuánto tiempo puedo dedicar?
Estas preguntas no tienen necesariamente una respuesta en un gráfico.
Son preguntas de negocio.
El trading necesita una estructura
Por eso en mis mentorías insisto tanto en algo que para algunos estudiantes inicialmente resulta extraño.
No quiero simplemente enseñarles a hacer trading.
Quiero ayudarlos a construir una forma de operar que tenga sentido dentro de su realidad.
Porque no es lo mismo una persona que quiere generar un ingreso adicional que alguien que pretende convertir el trading en su principal fuente de ingresos.
Tampoco es igual alguien que dispone de dos horas al día que alguien que puede dedicar una jornada completa.
Y mucho menos es igual comenzar con un capital de 2.000 dólares que hacerlo con 20.000 o 100.000.
La estrategia puede ser buena en ambos casos.
Pero el modelo de negocio no necesariamente será el mismo.
También ocurre en el deporte
El tenis me ha enseñado muchas veces que tener una buena técnica no garantiza ganar partidos.
Puedes tener un excelente saque.
Un gran revés.
Una derecha potente.
Puedes incluso golpear la pelota perfectamente.
Pero cuando comienza el partido aparece otra realidad.
Hay que tomar decisiones.
Administrar la energía.
Leer al rival.
Saber cuándo atacar.
Cuándo defender.
Y, sobre todo, construir una estrategia para competir.
El trading tiene algo parecido.
Puedes saber analizar perfectamente un gráfico.
Pero cuando empiezas a operar con dinero real aparece una dimensión completamente diferente.
Ahí es donde el conocimiento tiene que convertirse en comportamiento.
La diferencia está en el plan
Una de las preguntas que más me gusta hacerle a un trader es:
—¿Cuál es tu plan?
No me refiero únicamente a dónde entrar.
Me refiero a qué quieres construir con el trading.
Porque si no sabes hacia dónde quieres llegar, cualquier resultado puede parecer bueno.
Puedes ganar 500 dólares y sentir que vas por el camino correcto.
Después perder 1.000.
Luego ganar 800.
Y terminar pensando que simplemente necesitas otra estrategia.
Pero quizá el problema nunca estuvo en la estrategia.
Quizá nunca hubo un plan.
Como decía mi abuela:
“A quien no sabe para dónde va, cualquier bus le sirve.”
Cada vez entiendo mejor la profundidad de esa frase.
¿Qué significa realmente ganar dinero con el trading?
Para mí no significa ganar una operación.
Tampoco significa tener un buen mes.
Ni siquiera significa conseguir una cuenta con un rendimiento extraordinario durante un período determinado.
Ganar dinero de forma consistente requiere construir un proceso capaz de sobrevivir a los meses buenos y a los meses malos.
Eso implica entender cuánto puedes arriesgar.
Cuánto necesitas ganar.
Qué rendimiento es razonable esperar.
Qué tamaño de cuenta necesitas.
Cuánto puedes retirar.
Y cuánto debes mantener dentro de la cuenta para continuar operando.
Es decir, pasar de pensar como alguien que busca operaciones a pensar como alguien que administra una actividad.
El conocimiento sigue siendo indispensable
Quiero dejar algo muy claro.
No estoy diciendo que estudiar no sea importante.
Todo lo contrario.
Sin conocimiento no existe una base sobre la cual construir.
El análisis técnico, el análisis fundamental, la gestión del riesgo y la comprensión de los mercados son fundamentales.
El problema aparece cuando pensamos que acumular conocimiento es el objetivo final.
No lo es.
El conocimiento debe convertirse en habilidad.
La habilidad debe convertirse en un proceso.
Y ese proceso debe integrarse dentro de un plan que tenga sentido financiero.
Ahí es donde comienza a aparecer la posibilidad de construir algo sostenible.
La verdadera inversión
Cuando alguien me pregunta cuánto vale aprender trading, muchas veces pienso que está haciendo la pregunta equivocada.
La pregunta que deberíamos hacernos es cuánto puede valer desarrollar una habilidad que, una vez consolidada, podemos utilizar durante muchos años.
Una estrategia puede dejar de funcionar.
Un mercado puede cambiar.
Un indicador puede perder relevancia.
Pero la capacidad de analizar, tomar decisiones, gestionar el riesgo y construir un proceso permanece.
Por eso considero que aprender trading puede ser mucho más que aprender a comprar y vender.
Puede convertirse en una inversión en una habilidad.
Pero como ocurre con cualquier habilidad, hay que aprender a utilizarla.
Una reflexión final
Después de tantos años como empresario, deportista, trader y mentor, cada vez estoy más convencido de que una de las mayores diferencias entre quienes estudian trading y quienes consiguen convertirlo en una actividad rentable no está necesariamente en cuánto saben.
Está en lo que hacen con aquello que saben.
Puedes conocer decenas de estrategias.
Puedes entender perfectamente los mercados.
Puedes haber leído cientos de libros.
Puedes reconocer una estructura en segundos.
Pero si no tienes un proceso, una gestión del riesgo y un plan para convertir esa habilidad en una actividad económica, todo ese conocimiento puede quedarse simplemente en eso.
Conocimiento.
Por eso, cuando un estudiante termina su proceso conmigo, mi mayor satisfacción no es que pueda identificar una entrada que antes no veía.
Es que pueda sentarse frente al mercado y saber exactamente qué está haciendo, cuánto está arriesgando, por qué lo está haciendo y hacia dónde quiere llevar su trading.
Porque al final, el verdadero objetivo nunca fue aprender a hacer trading.
El verdadero objetivo es convertir lo aprendido en una habilidad que pueda acompañarte durante muchos años.
Y quizá esa sea una de las inversiones más interesantes que podemos hacer.
No invertir solamente nuestro dinero.
Invertir en desarrollar una habilidad que nos permita tomar mejores decisiones con él.
Porque saber tocar un instrumento puede ser extraordinario.
Pero si queremos vivir de la música, tendremos que aprender también qué hacer con ese talento.
Y con el trading ocurre exactamente lo mismo.
Aprender a hacer trading es el comienzo. Aprender a construir algo con esa habilidad es lo que puede cambiarlo todo.
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