¿Es posible construir un retiro diferente con el trading? Mi reflexión personal

¿Cómo quiero vivir mi retiro? La pregunta que me hice a los 40

Hay una pregunta que empecé a hacerme cuando cumplí 40 años y que, con el paso del tiempo, se volvió cada vez más importante:

¿Cómo quiero vivir mi vida cuando sea un hombre de edad madura?

No me preguntaba solamente cuánto dinero quería tener.

Tampoco pensaba únicamente en cuándo iba a dejar de trabajar.

Me preguntaba cómo quería despertarme.

Dónde quería vivir.

Qué actividades quería hacer.

Con quién quería compartir mi tiempo.

Qué nivel de libertad quería tener.

Y, sobre todo, quería saber si estaba construyendo desde ese momento la vida que algún día quería disfrutar.

Hoy, acercándome a los 50 años, puedo mirar hacia atrás y decir algo que me produce mucha satisfacción: prácticamente todo aquello que proyecté a los 40 se ha ido cumpliendo.

Y sí, el trading ha tenido mucho que ver con eso.

Pero no de la manera en que muchas personas imaginan.

El retiro no empezó cuando dejé de trabajar

Durante muchos años tuve una vida empresarial bastante intensa.

Fui empresario, dirigí una compañía, tomé decisiones, asumí riesgos, tuve momentos de crecimiento y también momentos difíciles.

Con el tiempo entendí algo que considero fundamental:

El retiro no debería comenzar el día que dejamos de trabajar.

Debería comenzar mucho antes, cuando empezamos a construir las condiciones para decidir cómo queremos vivir.

Para mí, eso significó pensar en el futuro mientras todavía estaba en plena etapa productiva.

No quería llegar a cierta edad y preguntarme qué iba a hacer ahora.

Quería llegar a ella sabiendo que tenía alternativas.

Y ahí fue donde el trading empezó a adquirir un significado diferente para mí.

No solamente como una actividad para ganar dinero.

Sino como una habilidad que podía ayudarme a construir independencia.

Cambió mi forma de pensar sobre el dinero

Cuando uno es joven, muchas decisiones financieras están relacionadas con construir.

Construir una carrera.

Comprar una casa.

Crear una empresa.

Formar una familia.

Hacer crecer el patrimonio.

Pero después de los 40 empiezas a mirar el dinero de una manera diferente.

Al menos eso me ocurrió a mí.

Ya no solamente pensaba:

”¿Cuánto puedo ganar?”

Empecé a preguntarme:

”¿Qué tipo de vida quiero que ese dinero me permita tener?”

Y esa pregunta cambia completamente la perspectiva.

Porque acumular dinero por acumularlo no era mi objetivo.

Lo que quería era tener más capacidad de decisión sobre mi tiempo.

Para mí, esa es una de las formas más importantes de libertad.

El trading no me dio una vida perfecta

Esto también quiero dejarlo muy claro.

El trading no convirtió mi vida en una película donde todo funciona perfectamente.

No existe eso.

He tenido dificultades.

He cometido errores.

He pasado por momentos de incertidumbre.

He tenido que desarrollar disciplina y aprender a controlar emociones que también forman parte de cualquier ser humano.

Y todavía hoy sigo aprendiendo.

La diferencia es que con los años el trading dejó de ser para mí una búsqueda desesperada de resultados.

Se convirtió en una herramienta dentro de un proyecto de vida.

Y esa diferencia es enorme.

Llegar a los 50 cambia algunas preguntas

Cuando tienes 25 o 30 años puedes pensar:

“Tengo tiempo.”

Y probablemente sea cierto.

Pero cuando empiezas a acercarte a los 50, el tiempo adquiere otro valor.

No porque necesariamente quede poco.

Todo lo contrario.

Porque empiezas a ser mucho más consciente de cómo quieres utilizarlo.

Yo sigo entrenando.

Sigo jugando tenis.

Sigo haciendo ejercicio.

Sigo trabajando.

Sigo aprendiendo.

Y eso es precisamente lo que quiero conservar.

No quiero que mi retiro signifique quedarme sentado esperando que pase el tiempo.

Quiero tener la libertad de elegir qué hago con él.

Para mí, eso es una diferencia fundamental.

El retiro que quiero no es dejar de hacer cosas

Hay una idea del retiro que nunca me ha gustado demasiado.

La de trabajar durante décadas esperando el momento en que finalmente podamos dejar de hacer absolutamente nada.

Personalmente, no quiero eso.

Quiero seguir teniendo proyectos.

Quiero seguir aprendiendo.

Quiero seguir haciendo deporte.

Quiero seguir viajando.

Quiero seguir compartiendo con las personas que quiero.

Y probablemente seguiré trabajando de alguna manera.

La diferencia es que quiero que el trabajo sea una elección.

No una obligación.

Creo que para muchas personas de mi generación esta diferencia empieza a adquirir muchísimo valor.

Y ahí es donde el trading puede tener un papel interesante.

No necesariamente como una fórmula para jubilarse.

Sino como una habilidad que puede convertirse, con tiempo, disciplina y un proceso adecuado, en una alternativa dentro de una estrategia financiera personal.

Pero hay algo que debemos entender

Cuando hablo con personas de 40, 45 o 50 años interesadas en aprender trading, muchas llegan con una pregunta muy concreta:

”¿Cuánto puedo ganar?”

Es comprensible.

Pero con frecuencia pienso que existe una pregunta mucho más importante:

”¿Para qué quiero aprender trading?”

Porque las respuestas pueden ser completamente diferentes.

Alguien puede querer complementar sus ingresos.

Otro puede estar buscando una segunda actividad para cuando reduzca su carga laboral.

Alguien más puede querer construir una fuente adicional de ingresos para su jubilación.

Y otra persona puede querer tener una actividad que pueda desarrollar desde cualquier lugar.

El trading puede encajar de maneras diferentes.

Pero primero necesitamos saber qué papel queremos que desempeñe en nuestra vida.

No empezaría pensando en vivir del trading

Esta es probablemente una de las mayores diferencias entre mi visión actual y la que tenía cuando empecé.

Si hoy tuviera 40 años y quisiera preparar mi futuro financiero con trading, no comenzaría pensando:

“Necesito vivir del trading.”

Comenzaría pensando:

“Quiero desarrollar una habilidad que pueda convertirse en una fuente adicional de ingresos y que, con los años, pueda ocupar un lugar más importante dentro de mi vida financiera.”

Eso cambia la presión.

Y la presión es uno de los grandes enemigos del trader.

Si necesitas que el mercado pague tu vida inmediatamente, cada pérdida pesa demasiado.

Cada operación se vuelve importante.

Cada día rojo parece un problema.

Y el riesgo de tomar decisiones impulsivas aumenta.

En cambio, cuando estás construyendo una habilidad con perspectiva de años, puedes permitirte aprender.

Puedes equivocarte.

Puedes medir.

Puedes corregir.

Puedes desarrollar un proceso.

Y eso, para mí, es mucho más cercano a la manera en que se construye cualquier negocio.

El trading también necesita madurez

Hay algo que me parece particularmente interesante de aprender trading después de los 40.

La experiencia de vida puede convertirse en una ventaja.

A esa edad probablemente ya has tomado decisiones importantes.

Has tenido éxitos.

Has cometido errores.

Has administrado dinero.

Has trabajado con otras personas.

Quizás has creado una empresa.

Quizás has perdido un empleo.

Quizás has atravesado momentos económicos difíciles.

Todo eso forma parte de tu aprendizaje.

Pero también hay un reto.

A medida que aumentan nuestras responsabilidades, también puede aumentar nuestra necesidad de resultados.

Y por eso considero que un trader de 40 o 50 años necesita aprender algo más que análisis técnico.

Necesita aprender a gestionar riesgo.

A manejar expectativas.

A construir un proceso.

A entender qué nivel de ingresos necesita realmente.

Y, sobre todo, a no convertir el trading en una carrera contra el tiempo.

Yo no construí mi futuro en un año

Cuando miro lo que he conseguido desde aquella pregunta que me hice a los 40, hay algo que tengo muy claro:

No ocurrió de un día para otro.

Fue el resultado de decisión.

Determinación.

Constancia.

Disciplina.

Y muchas decisiones pequeñas tomadas cuando todavía no podía ver el resultado final.

Eso mismo lo he aprendido en el deporte.

Ningún entrenamiento transforma tu cuerpo de un día para otro.

Lo que lo transforma es repetir durante años las cosas correctas.

En los negocios ocurre igual.

Y en el trading también.

Por eso me cuesta cuando alguien me pregunta cuánto tiempo necesita para empezar a vivir del trading.

Porque la pregunta correcta no debería ser únicamente cuánto tiempo falta.

Deberíamos preguntarnos:

¿Qué estoy construyendo durante ese tiempo?

Hoy veo el trading de otra manera

A medida que me acerco a los 50, el trading tiene para mí un significado que va mucho más allá de una operación ganadora.

Representa una parte de la libertad que quería construir cuando tenía 40.

Me permitió desarrollar una habilidad.

Me obligó a trabajar en mi disciplina.

Me enseñó a convivir con la incertidumbre.

Y, con los años, se convirtió en una herramienta que me ha ayudado a acercarme a la vida que imaginé.

No digo esto para afirmar que el trading sea el camino para todo el mundo.

Sería irresponsable hacerlo.

Lo digo porque creo que quienes estamos entrando en una etapa más madura de nuestra vida deberíamos empezar a hacernos preguntas diferentes.

No solamente:

”¿Cuánto dinero necesito para retirarme?”

Sino:

”¿Cómo quiero vivir cuando tenga libertad para decidir qué hacer con mi tiempo?”

Porque quizá el verdadero objetivo del retiro no sea dejar de trabajar.

Quizá sea llegar a un punto en el que puedas decidir para quién trabajas, cuánto trabajas, dónde trabajas y, sobre todo, por qué lo haces.

Eso es lo que yo quería cuando cumplí 40.

Y hoy, acercándome a los 50, puedo decir que gran parte de ese proyecto se ha convertido en realidad.

El trading ha sido una parte importante del camino.

Pero si algo he aprendido durante estos años es que ninguna herramienta financiera puede sustituir algo mucho más importante:

Tener claro qué vida quieres construir.

Porque cuando sabes para dónde vas, el dinero deja de ser solamente un objetivo.

Se convierte en una herramienta para llegar allí.

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