Durante una etapa importante de mi vida profesional, trabajar 16 horas al día era algo relativamente normal.
Como empresario y CEO en el sector tecnológico, estaba acostumbrado a vivir con la agenda llena, atender múltiples asuntos al mismo tiempo, resolver problemas y tomar decisiones constantemente.
Había reuniones, proyectos, clientes, equipos de trabajo y responsabilidades que no siempre terminaban cuando finalizaba la jornada.
En ese entorno aprendí algo que durante muchos años consideré una virtud: cuanto más trabajaba, más avanzaba.
Y, en buena medida, esa mentalidad me ayudó a construir mi carrera empresarial.
Pero cuando decidí dedicarme por completo al trading, tuve que enfrentarme a una realidad que no había anticipado.
La forma de trabajar que me había llevado a avanzar como empresario no necesariamente me ayudaría a obtener mejores resultados en los mercados.
Y aceptar esa diferencia me tomó tiempo.
Cuando hacer más deja de ser una ventaja
Recuerdo que, al comenzar a dedicarme al trading por completo, tuve que acostumbrarme a una dinámica completamente diferente.
Ya no tenía una jornada llena de reuniones ni una lista interminable de asuntos que resolver.
El mercado tenía sus propios horarios, sus propias condiciones y sus propios movimientos.
Podía pasar una mañana analizando diferentes activos y encontrar oportunidades interesantes en apenas unos momentos.
También podía dedicar tiempo a estudiar, preparar escenarios y esperar una entrada que finalmente nunca aparecía.
Y ahí surgía una incomodidad que probablemente reconocerán muchos empresarios y ejecutivos.
La sensación de que debía estar haciendo algo más.
Si ya había analizado el mercado, ¿por qué no buscar otra oportunidad?
Si llevaba una hora sin operar, ¿no estaba desaprovechando el tiempo?
Si tenía toda la mañana disponible, ¿por qué terminar después de unas pocas operaciones?
Venía de un entorno en el que la actividad constante era parte de mi rutina. Sin embargo, en el trading tuve que aprender que estar ocupado no es lo mismo que ser productivo.
En los mercados, hacer más no necesariamente significa conseguir mejores resultados.
A veces significa asumir más riesgos, cometer más errores y terminar agotado sin haber tomado una sola decisión verdaderamente buena.
El ritmo corporativo y el ritmo del mercado son diferentes
Cuando diriges una empresa, existen muchas situaciones en las que tu intervención puede cambiar el resultado.
Puedes llamar a un cliente, negociar con un proveedor, revisar una propuesta o tomar una decisión que permita avanzar en un proyecto.
Tu capacidad para actuar tiene un valor importante.
En trading, en cambio, hay algo que debes aceptar desde el principio: no puedes obligar al mercado a ofrecerte una oportunidad.
Puedes estudiar.
Puedes analizar.
Puedes preparar escenarios.
Puedes definir tus niveles de entrada, tus objetivos y tu riesgo.
Pero no puedes decidir cuándo aparecerá una operación que cumpla tus condiciones.
Y mucho menos puedes exigirle que produzca un resultado determinado.
Esta diferencia puede resultar especialmente difícil para alguien que ha construido su carrera resolviendo problemas y consiguiendo resultados mediante la acción.
En el mundo empresarial, muchas veces el siguiente paso consiste en hacer algo.
En trading, el siguiente paso puede ser esperar.
Y esperar también es una decisión.
El problema de querer operar como si estuvieras dirigiendo una empresa
En las sesiones de mentoría he encontrado empresarios y ejecutivos con una capacidad extraordinaria para analizar problemas, organizar proyectos y tomar decisiones.
Son personas acostumbradas a asumir responsabilidades y a trabajar por objetivos.
Sin embargo, algunas llegan al trading con una expectativa que termina jugando en su contra: creen que si dedican suficientes horas, necesariamente obtendrán mejores resultados.
Entonces comienzan a buscar operaciones durante toda la jornada.
Cambian de activo cuando no encuentran oportunidades.
Bajan a temporalidades más pequeñas para encontrar más entradas.
Revisan constantemente sus gráficos.
Y, en ocasiones, terminan operando cuando su propia estrategia les habría recomendado quedarse quietos.
El problema no es su capacidad de trabajo.
El problema es cómo están utilizando esa capacidad.
En trading, el objetivo no debería ser llenar la jornada de operaciones.
Debería ser identificar las oportunidades que cumplen tus criterios y gestionarlas correctamente.
Si tu estrategia encuentra dos buenas oportunidades en una mañana, no necesitas inventar una tercera para sentir que has aprovechado el tiempo.
Y si no encuentra ninguna, puede que la mejor decisión sea cerrar la plataforma.
Una lección empresarial que también se aplica al trading
Hay una película que me parece interesante para reflexionar sobre la diferencia entre trabajar mucho y trabajar estratégicamente: El Fundador, que cuenta la historia de Ray Kroc y la expansión de McDonald’s.
Una de las ideas que deja esta historia es que el crecimiento de un negocio no depende únicamente del esfuerzo que se invierte en él. También depende de identificar un modelo que funcione, comprender qué lo hace exitoso y encontrar la manera de reproducirlo.
Puedes trabajar jornadas interminables, resolver problemas constantemente y estar ocupado desde que comienza el día hasta que termina. Pero si no has identificado qué actividades producen realmente los resultados que buscas, corres el riesgo de invertir enormes cantidades de energía sin avanzar en la dirección correcta.
En el trading ocurre algo parecido.
Un trader puede pasar ocho horas frente a los gráficos, analizar decenas de activos y ejecutar múltiples operaciones. Sin embargo, otro puede dedicar una fracción de ese tiempo a estudiar los mercados que conoce, esperar las condiciones de su estrategia y ejecutar solamente las oportunidades que cumplen sus criterios.
El primero habrá estado más ocupado. Pero eso no significa que haya tomado mejores decisiones ni que sus resultados vayan a ser superiores.
La clave está en comprender qué produce valor dentro de tu actividad y concentrar tus esfuerzos allí.
Por eso, cuando trabajo con empresarios y ejecutivos que comienzan a hacer trading, intento transmitirles una idea que puede resultar difícil de aceptar al principio:
No necesitas demostrar tu compromiso con el trading pasando más horas frente a una pantalla. Necesitas desarrollar un proceso que te permita reconocer cuándo vale la pena actuar y cuándo es mejor esperar.
Porque, al igual que en los negocios, no se trata de hacer más cosas, sino de identificar cuáles realmente importan.
¿Por qué el trading puede ser interesante para alguien con poco tiempo?
Precisamente por esta diferencia, considero que el trading puede ser una alternativa interesante para empresarios y ejecutivos que buscan desarrollar una segunda fuente de ingresos sin abandonar inmediatamente su actividad principal.
Muchas de estas personas tienen algo en común: disponen de poco tiempo libre.
Su jornada laboral ya es exigente y no necesariamente quieren comenzar otro proyecto que les obligue a trabajar cinco o seis horas adicionales cada día.
Aquí es importante hacer una distinción.
El trading no es una actividad que garantice ingresos por dedicarle unas pocas horas. Tampoco significa que aprenderlo sea rápido o que pueda desarrollarse sin preparación.
Al principio puede requerir bastante tiempo de estudio, práctica y evaluación.
Pero una vez que has desarrollado una metodología adecuada, conoces el mercado que operas y tienes reglas claras, puedes organizar tu actividad alrededor de ventanas de análisis y operación definidas.
En lugar de pasar todo el día frente a una pantalla, puedes concentrarte en los momentos que realmente tienen sentido para tu estrategia.
Eso sí, depende del mercado, del estilo de trading y de la metodología que hayas desarrollado.
Lo importante es que tu forma de operar sea compatible con tu realidad personal y profesional.
No necesitas convertirte en una persona que vive frente a los gráficos. Necesitas construir un proceso que puedas ejecutar con disciplina.
Cómo adaptarte al ritmo del mercado sin frustrarte
Si eres empresario o ejecutivo y estás pensando en aprender trading, hay algunas cosas que considero especialmente importantes.
Primero, define cuánto tiempo puedes dedicar realmente.
No diseñes tu plan alrededor de una agenda ideal que nunca tendrás. Ten en cuenta tus responsabilidades laborales, familiares y personales.
Segundo, elige una metodología compatible con ese tiempo.
No es lo mismo operar movimientos de muy corto plazo que trabajar con estrategias que permiten mantener posiciones durante varias horas o días. Cada enfoque tiene exigencias diferentes.
Tercero, establece criterios claros para entrar y salir.
Si no sabes exactamente qué condiciones necesitas para operar, es muy fácil terminar buscando oportunidades donde no las hay.
Cuarto, aprende a medir tu progreso sin depender del resultado de cada jornada.
Evalúa si respetas tus reglas, si gestionas correctamente el riesgo y si tus decisiones son consistentes. Una operación ganadora no siempre es una buena decisión, así como una operación perdedora no necesariamente es un error.
Y quinto, acepta que habrá días en los que no tendrás nada que hacer.
No confundas la ausencia de oportunidades con la ausencia de progreso.
Si has analizado el mercado, has identificado los escenarios relevantes y has decidido no operar porque no se cumplen tus condiciones, has ejecutado correctamente tu proceso.
Aunque no hayas abierto ninguna posición.
La verdadera adaptación comienza en tu mentalidad
Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que uno de los mayores cambios que tuve que hacer al dedicarme al trading no fue aprender a analizar gráficos.
Fue cambiar mi relación con el tiempo y con la productividad.
Pasar de jornadas de 16 horas, con un nivel de exigencia y estrés considerable, a una actividad que puede concentrarse en determinadas horas del día requiere algo más que reorganizar la agenda.
Requiere dejar de medir el valor de tu trabajo por la cantidad de cosas que haces.
Y eso no siempre resulta sencillo, especialmente cuando llevas décadas acostumbrado a demostrar tu compromiso mediante el esfuerzo constante.
Hoy sigo trabajando, estudiando y desarrollando proyectos. También dedico tiempo al deporte y a otras actividades que forman parte de la vida que quiero construir.
Para mí, esa es una de las lecciones más importantes que me ha dejado el trading: aprender a utilizar mi tiempo de una manera diferente.
No porque trabajar muchas horas sea necesariamente malo, sino porque llega un momento en el que debemos preguntarnos si la forma en que trabajamos sigue teniendo sentido para los objetivos que queremos alcanzar.
Si eres empresario o ejecutivo y estás considerando el trading como una segunda actividad, quizá debas empezar por esa pregunta.
No solamente cuánto dinero quieres ganar.
También qué lugar quieres que ocupe el trading en tu vida.
Porque si para aprender trading terminas reproduciendo exactamente la dinámica de trabajo de la que querías obtener más libertad, probablemente no hayas resuelto el problema de fondo.
El objetivo no es llenar tu tiempo de trading. Es aprender a utilizar el trading de una manera que tenga sentido para tu vida.
Y para conseguirlo, a veces tendrás que aprender algo que el mundo corporativo no siempre nos enseña:
Que trabajar más no siempre significa avanzar más.
Y que saber cuándo detenerte también puede ser una forma de disciplina.
Si buscas desarrollar un proceso de trading sólido mediante un acompañamiento personalizado, puedes solicitar una entrevista de evaluación. Analizaremos tu experiencia, tus objetivos y determinaremos si mi Mentoría en Trading es el programa adecuado para ayudarte a avanzar.