La ansiedad por el dinero puede cambiar nuestra forma de decidir

Cuando la ansiedad empieza a tomar decisiones por ti

Hace poco, durante una sesión de mentoría, noté que uno de mis estudiantes estaba diferente.

Estaba más pensativo de lo habitual. Se veía disperso y, aunque intentábamos concentrarnos en revisar algunas de sus operaciones, era evidente que su cabeza estaba en otro lugar.

Como mentor he aprendido que muchas veces el problema que tenemos delante no es realmente el que necesitamos resolver.

Así que dejamos por un momento el trading a un lado y comenzamos a conversar.

Después de unos minutos, sintió la confianza para contarme lo que estaba pasando.

Llevaba bastante tiempo esperando la confirmación de un nuevo empleo. La respuesta todavía no llegaba y, aunque sabía que probablemente tendría que esperar un poco más, había algo que no podía dejar de pensar: las responsabilidades económicas de su hogar.

Necesitaba que ese empleo llegara.

Y esa necesidad estaba empezando a generar ansiedad.

En ese momento entendí que nuestra conversación no tenía que ver realmente con una operación de trading.

Tenía que ver con algo mucho más profundo: qué ocurre con nuestras decisiones financieras cuando sentimos que necesitamos que algo suceda pronto.

Cuando el dinero deja de ser una cifra

He aprendido esto no solamente como trader.

También lo he vivido como empresario.

Cuando tienes una empresa y hay obligaciones que pagar, nómina, proveedores, impuestos o compromisos personales, el dinero deja de ser simplemente una cifra en una cuenta bancaria.

Tiene una carga emocional.

Una venta que todavía no llega puede sentirse como una amenaza.

Una deuda que se aproxima puede generar preocupación.

Una inversión que no está dando los resultados esperados puede producir frustración.

Y una oportunidad que parece necesaria puede comenzar a verse como la única alternativa.

Ahí es donde la ansiedad puede empezar a influir en nuestras decisiones.

El problema no es sentir ansiedad.

La incertidumbre financiera naturalmente genera preocupación.

El problema aparece cuando esa preocupación empieza a cambiar la manera en que analizamos las alternativas que tenemos disponibles.

Cuando necesitamos que una inversión funcione.

Cuando necesitamos que un negocio produzca.

Cuando necesitamos que una operación de trading gane.

Cuando necesitamos conseguir ese empleo.

La palabra importante es necesitamos.

Porque cuando una decisión financiera deja de ser una posibilidad y comienza a sentirse como una necesidad, nuestra percepción del riesgo puede cambiar.

Lo he visto muchas veces en el trading

En el trading esto puede ser especialmente peligroso.

Imaginemos a una persona que necesita generar dinero con el mercado.

Tiene una estrategia que conoce.

Tiene un nivel de riesgo definido.

Incluso puede tener años de experiencia.

Pero llega un momento en el que piensa:

“Necesito ganar hoy.”

Y esa frase puede cambiarlo todo.

Una entrada que normalmente descartaría comienza a parecer interesante.

Una operación que no cumple completamente sus condiciones se convierte en una oportunidad que “no puede dejar pasar”.

Un stop loss que normalmente respetaría empieza a parecer demasiado pequeño.

Y después de una pérdida aparece otra decisión:

“Tengo que recuperar lo que acabo de perder.”

La siguiente operación ya no nace de su análisis.

Nace de su necesidad.

Y eso es algo completamente diferente.

La ansiedad reduce nuestro horizonte

Hay algo que he observado tanto en los negocios como en el trading.

Cuando estamos tranquilos, podemos pensar en meses o incluso en años.

Cuando estamos bajo presión, empezamos a pensar en días.

Y cuando la ansiedad aumenta mucho, podemos terminar pensando solamente en las próximas horas.

Eso modifica nuestras decisiones.

Un empresario puede aceptar un negocio que no le conviene porque necesita liquidez.

Una persona puede endeudarse más porque necesita resolver un problema inmediato.

Un inversionista puede vender en el peor momento porque necesita recuperar tranquilidad.

Y un trader puede aumentar su riesgo porque necesita que una operación produzca dinero.

La decisión puede parecer lógica cuando la miramos desde la urgencia.

Pero la urgencia también puede estar distorsionando nuestra percepción.

El mercado no sabe cuánto necesitas ganar

Esta es una de las conversaciones que más me gusta tener con los traders que acompaño.

El mercado no sabe que tienes una cuota que pagar.

No sabe que estás esperando un empleo.

No sabe que tienes hijos.

No sabe que necesitas pagar el arriendo.

No sabe que este mes tienes que conseguir determinada cantidad de dinero.

Y, sobre todo, no le importa.

El mercado solamente se mueve.

Somos nosotros quienes llevamos nuestras necesidades, expectativas y preocupaciones frente a la pantalla.

Por eso considero tan importante separar dos cosas que muchas veces confundimos:

La necesidad de dinero y la capacidad de producir dinero con el trading.

Puedes tener conocimientos.

Puedes tener una estrategia.

Puedes tener experiencia.

Pero ninguna de esas cosas garantiza que puedas producir determinada cantidad de dinero en un momento específico.

Y cuando intentamos obligar al trading a producir una cantidad de dinero porque la necesitamos, podemos terminar tomando riesgos que nuestro sistema nunca contempló.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Lo primero es reconocerlo.

Si estás atravesando una situación económica difícil, no significa que debas dejar de tomar decisiones financieras.

Significa que necesitas ser consciente de que esa situación puede estar influyendo en ellas.

Una pregunta que considero muy poderosa es:

”¿Tomaría esta misma decisión si no necesitara que funcionara?”

Si la respuesta es no, vale la pena detenerse.

En trading podemos agregar otra:

”¿Esta operación cumple mi plan o estoy esperando que me resuelva un problema?”

Son preguntas sencillas, pero pueden cambiar completamente la conversación que tenemos con nosotros mismos.

También creo que es importante separar la solución financiera de la actividad que estamos utilizando para construirla.

Si necesitas ingresos porque estás desempleado, el trading no necesariamente debe convertirse inmediatamente en la solución.

Si un negocio atraviesa un momento difícil, una inversión no necesariamente debe resolverlo.

Si tienes una obligación financiera importante, aumentar el riesgo para conseguir dinero más rápido puede terminar agravando el problema que intentabas solucionar.

A veces la decisión financiera más inteligente no es buscar ganar más.

Es reducir la presión que tenemos sobre una determinada decisión.

La tranquilidad también forma parte de la estrategia

Una de las cosas que más me ha enseñado el trading es que la gestión del riesgo no consiste únicamente en definir cuánto estamos dispuestos a perder.

También consiste en preguntarnos cuánto necesitamos que ocurra algo.

Porque si necesitamos desesperadamente que una operación gane, probablemente ya estamos arriesgando más que dinero.

Estamos arriesgando nuestra tranquilidad.

Y cuando nuestra tranquilidad depende del resultado de una operación, esa operación adquiere un peso emocional que puede afectar nuestras siguientes decisiones.

Por eso, cuando un estudiante me dice que está atravesando dificultades económicas, mi primera conversación no suele ser sobre una estrategia.

Primero quiero entender qué está pasando.

Porque antes de intentar mejorar sus resultados, necesito saber si está tomando decisiones desde el análisis o desde la urgencia.

Volviendo a la conversación con mi estudiante

Al final de aquella sesión hablamos mucho más de su situación personal que de trading.

Y creo que fue una conversación mucho más importante que revisar una entrada.

No porque la ansiedad vaya a desaparecer simplemente por hablar de ella.

Sino porque reconocerla permite empezar a separar una cosa de la otra.

Una cosa es necesitar un empleo.

Otra muy diferente es necesitar que el trading produzca dinero inmediatamente porque ese empleo no ha llegado.

Una cosa es tener una meta financiera.

Otra es permitir que esa meta determine cuánto riesgo estamos dispuestos a asumir.

Y una cosa es querer ganar dinero con el trading.

Otra muy diferente es necesitar que una operación específica nos saque de un problema.

Esta última diferencia puede parecer pequeña.

Pero en los mercados puede ser enorme.

He aprendido que muchas decisiones financieras no se toman realmente frente a una gráfica, una cuenta bancaria o una hoja de cálculo.

Se toman mucho antes.

Se toman en nuestra cabeza.

Y por eso, cuando estamos atravesando un momento de incertidumbre económica, quizás la pregunta más importante no sea:

”¿Qué puedo hacer para ganar más dinero?”

Quizás primero deberíamos preguntarnos:

”¿Estoy tomando esta decisión porque es una buena decisión o porque necesito desesperadamente que funcione?”

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